En el extremo más lejano de un continente distante se extiende una tierra cubierta por nieve eterna, gobernada por el archiduque Gizel J. Vendard de Oldenrant. Con su apariencia gélida, un poder mágico abrumador y grotescos rumores que aseguran que sangre de monstruo corre por sus venas, todos le temen. Sin embargo, pocos saben que el verdadero deseo de Gizel no es más que una vida tranquila: dedicarse a la investigación mágica en un estudio silencioso, acompañado de una taza de té caliente.
Ese modesto anhelo se ve hecho añicos con la llegada de una inesperada novia desde el extremo sur del continente: Cornia.
Quien aparece en lugar de su hermana menor fugitiva, portando una corona nupcial, es Rensley Malorsen, el hijo ilegítimo de Cornia.
Tras ocultarse brevemente para evitar que su existencia sea descubierta, este caballero alegre y parlanchín, de cabello rubio brillante como el sol, comienza a correr por todo el castillo, provocando pequeños disturbios en el Castillo de Hielo que parecía destinado a permanecer en silencio eterno.
Aunque lo razonable habría sido expulsarlo de inmediato por un matrimonio fraudulento, Gizel se descubre incapaz de apartar la mirada de Rensley, quien sonríe con sinceridad y habla sin parar ante el más mínimo gesto de amabilidad.
Rensley, negado desde el mismo instante de su nacimiento y llegado a Oldenrant como si hubiera sido abandonado, empieza a desarrollar sentimientos afectuosos por Gizel debido a su actitud distante, pero amable.
Sin embargo, justo cuando toma conciencia de esos sentimientos, el momento de la separación se aproxima…
En la tierra más fría del continente, pero también donde se reúnen las cosas más cálidas, ¿podrá Rensley regresar una vez más a Oldenrant?