Taekyung, nuestra protagonista, nació pobre, pero siempre intentó vivir la vida con una actitud positiva. Eso fue hasta que una crisis la obligó a pedir un préstamo a una firma de capital sospechosa solo para llegar a fin de mes.
Más de la mitad de su sueldo se destina directamente a pagar esa deuda, y se dejaba la piel para hacer cada pago. Entonces, un día, un grupo de usureros se presentó en su puerta. Sin saber qué estaba pasando, instintivamente salió corriendo.
Se desata una persecución salvaje y, presa del pánico, Taekyung se mete en un coche aparcado en la calle. ¿Pero a quién encuentra en el asiento del copiloto? Nada menos que a Haejoo, la hija del presidente de la misma empresa a la que le debe. Completamente conmocionada, Taekyung estrella el coche contra la pared.
Se despierta en una habitación de hospital, tumbada junto a Haeju, donde ambas se dan cuenta de que en realidad fueron compañeras de clase en el instituto.
“Lo siento. De verdad que no tengo dinero. Ya veré cómo…”
“Puedes pagarme con algo que no sea dinero.”
“...¿Qué tal con tu amor?”