Banchon, una zona extraterritorial de Hanyang. Un lugar donde viven los Baekjeong, personas que se ganan la vida sacrificando ganado. Sin importar el crimen cometido, este es el único refugio donde se puede huir y evitar ser perseguido.
Los suegros, que ni siquiera llegaron a casarse, son acusados de traición. El hombre que huye tomando la mano de Soo-Yeon la vende a un Baekjeong de Banchon para poder escapar. Sin otra opción, Soo-Yeon se ve obligada a casarse con él.
Aterrada por la imponente apariencia del Baekjeong —tan grande como una casa y cubierto de la sangre de los animales que sacrifica—, Soo-Yeon vive con miedo al principio. Sin embargo, poco a poco, su corazón comienza a ablandarse ante el afecto sincero y silencioso de su esposo.
Un cuerpo fuerte pero sorprendentemente cálido. Músculos tensos bajo una espalda firme, hombros anchos y manos poderosas, capaces de abatir a una gran vaca de un solo golpe. Frente a un hombre así, Soo-Yeon no puede evitar sentirse intimidada… y, al mismo tiempo, confundida por las emociones que despierta en ella.