Eve Jenna, una noble rural pobre, cuya única belleza y sentido de la realidad la hacían única, se convierte en la cuarta condesa del Conde Hound, con el objetivo de cubrir los gastos mensuales de mantener su noble dignidad.
En el tercer año de su matrimonio, que fue estable incluso sin amor, su esposo repentinamente le pidió el divorcio. Y esa misma noche, su primer hijo, Azazel, quien la odiaba, fue a visitarla:
"¿Qué te parece casarte conmigo?"
con una propuesta absurda y sin la más mínima sonrisa.
"Azazel, sé que fui la madre que no te gustaba. Pero no tienes por qué burlarte de mí así."
"Siempre he querido poner la mía en tu lugar."
"¿Qué…?"
"¿Qué quieres decir con madre? Eso es ridículo. ¿Qué hijo pensaría así de su madre?"
Tras la ruptura del matrimonio por contrato, lo que siguió fue una serie de cosas que Eve nunca imaginó.