Berry Swanton no quiere casarse con su prometido sin haber vivido antes un verdadero romance. Sueña con un amor como el de las heroínas de las novelas, así que empieza a salir con varios hombres de la alta sociedad. El problema es que ninguna de sus relaciones dura más de una semana.
Pronto la llaman “la chica a la que siempre dejan” o “el romance de una semana”. Llevada por el impulso, incluso termina seduciendo al inocente hijo de un barón recién llegado del campo. Su plan es cerrar otro romance fugaz con un beso en una fiesta a bordo de un barco…
Pero todo se complica cuando su prometido, que acaba de regresar del extranjero tras sus estudios, aparece de repente y la enfrenta por todas sus aventuras.