La vida cotidiana de Gwon Lee Hyeon no era distinta a cualquier otro día. Al menos, no hasta que Goo Seunghyeok —el hombre con quien rompió hace nueve años— reapareció.
“¿Desde cuándo este lugar también vende agujeros?
No sabía que incluso venderías el trasero por dinero.”
Seunghyeok aparece como el dueño de Club Nexus, el lugar donde trabaja Lee Hyeon. Desde el momento en que se cruzan, lanza palabras venenosas y lo mira con un desprecio absoluto, como si estuviera observando algo repugnante.
“Pero ¿por qué mirar a la gente así? Duele, ¿sabes? Solo intento darle a un viejo amigo una buena oportunidad después de tanto tiempo.”
Como si la desgracia nunca viniera sola, la vida de Lee Hyeon comienza a desmoronarse tras reencontrarse con Seunghyeok. El vínculo entre ambos —a punto de romperse— sigue unido por un hilo fino, pero irrompible.
“Si necesitas dinero, dímelo de frente. ¿De verdad estás tan desesperado como para aceptar dinero ganado a golpes?”
¿Me mirabas con el mismo desprecio en aquel entonces también?
¿Con qué rostro, con qué mirada me observabas…?
El pasado que se niega a soltarlo vuelve a apretar su agarre alrededor de Gwon Lee Hyeon.
“…Ha pasado mucho tiempo, Goo Seunghyeok.”