Con solo veintinueve años, Eunseong tiene una enfermedad terminal. El hospital le da seis meses de vida. Con su vida destinada a terminar en otoño, Eunseong decide no someterse a quimioterapia. En cambio, comienza a atar los cabos sueltos de su vida: deja su trabajo, se va de casa y se tiñe el pelo.
Años bajo el estricto control de su madre la dejaron tímida, sin alegría y asustada. Ahora, en un momento de rebelión impulsiva, decide hacer una cosa más audaz: pasar una noche con un extraño.
Él es del tipo que prefiere conexiones fugaces sin ataduras. A pesar de innumerables encuentros, nunca ha estado en una relación real. Para él, la intimidad física es todo lo que importa. Y para Eunseong, él es exactamente lo que necesita en este momento. Así que se queda a su lado durante lo que queda de su última temporada. Porque para cuando llegue el otoño… Romperemos. Moriré.