“Yo tampoco quise tener este tipo de cuerpo. Quería nacer con un cuerpo grande y musculoso, como el de un gran héroe…”
El matrimonio entre la desvergonzada coneja y el honorable lobo.
Shaila, quien eligió un matrimonio político para escapar de su padre, partió hacia el Norte. Sin embargo, su esposo, quien se suponía era el legendario “Lobo Negro”, resultó ser nada más que un pequeño y revoltoso cachorro…
—¿Siempre intentas evitar las situaciones fingiendo ser adorable?
Mientras su marido siguiera siendo este pequeño chico, suave como un panecillo de crema, Shaila no tenía intención alguna de abandonar el Castillo del Duque.
—No te preocupes por nada. Si no puedes convertirte en una joya, aprenderé alquimia para ayudarte.
—Eres especial para mí. Definitivamente haré que brilles.
Sabiendo que su esposo sufría de fobia social y de odio hacia sí mismo, Shaila le dio confianza.
—De todas formas… eres un chico que necesita mucho amor y cuidado.
Gracias al cariño y la dedicación de Shaila, aquel pequeño y tierno cachorro creció hasta convertirse en un gran y temible lobo…
—Ya no soy ni un poco lindo… porque ya no soy un pequeño cachorrito blanco.
—Sigues siendo un cachorrito.
—¿De verdad?
—Sí. Aún eres un pequeño, blanco y adorable cachorro. Al menos, así te veo yo.
—¿Qué opinas, Shasha? ¿Te gusto?
—Sí. Me gustas tanto como me gusta la achicoria.
Shaila ama incluso las partes más sucias de mí. Mi Shaila.
Su esposo, Callion, pronto fue reclutado por el ejército. Después de haber desaparecido durante quince años, el hombre que ella creía muerto regresó convertido en un adulto fuerte y apuesto…
—Ahora que somos adultos, deberíamos besarnos como adultos.
Shaila parpadeó ante la voz serena de Callion. Tras doce años de vida monástica, no sabía nada sobre la intimidad entre un hombre y una mujer.
—¿Cómo se besan los adultos?
—Un beso de adultos no es solo un pequeño roce, Shasha.
—¿Entonces?
—Es un beso francés.