La vida de Tae-eun, aunque humilde pero tranquila, cambia por completo cuando su padre, que vivía al margen de la ley, se quita la vida de repente.
El día del funeral, aparecen un montón de acreedores y matones exigiendo dinero. Justo cuando está a punto de ser arrastrada por ellos, Tae-eun le pide ayuda por instinto a un hombre que aparece allí: Moon Joo-heon.
Pero la mano que él le tiende no es precisamente salvación.
Su aparente amabilidad dura muy poco, y pronto queda claro que Joo-heon es incluso más frío y peligroso que los propios prestamistas.
Desde ese día, la vida de Tae-eun cae en un abismo del que parece imposible salir…